El acceso ilimitado a las redes sociales ha cambiado radicalmente la infancia y la adolescencia. Según el psicólogo Jonathan Haidt, esta "gran reconfiguración" ha reemplazado el juego libre por la vida digital, afectando el desarrollo emocional y social de los menores.
Los estudios muestran un aumento de ansiedad, depresión y trastornos alimenticios en adolescentes, especialmente en niñas, quienes usan más redes como Instagram y TikTok. La hiperconexión fomenta la comparación social y la adicción digital, lo que agrava estos problemas. En los varones, el uso excesivo de videojuegos y otras redes que se encuentran en internet disminuye la interacción social y afecta sus relaciones interpersonales.
Haidt reconoce los beneficios de la tecnología, pero insiste en que es fundamental establecer límites: no usar celulares antes de los 14 años ni redes sociales antes de los 16. Permitir que accedan a los dispositivos puede conllevar un aumento de la ansiedad y la depresión en la adolescencia que quizá perdure hasta los primeros años de la edad adulta. También destaca la importancia del juego libre y el contacto con la naturaleza para un desarrollo infantil positivo.
De igual manera, es importante que puedan resolver sus conflictos por sí mismos y que los proveamos de habilidades suficientes para no vivir sobreprotegidos, para ser resilientes y para enfrentar los retos de la vida. Los padres deben estar presentes y ser una guía para sus hijos sin convertirse en padres helicóptero.
Como padres y educadores, tenemos la responsabilidad de brindar a los niños y adolescentes herramientas para establecer un equilibrio entre el mundo digital y el real, a fin de asegurar su bienestar emocional y mental a corto, mediano y largo plazo.
Ariana Jacinto
Psicóloga de Primaria Baja








