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Conversamos con la profesora Lily Kong, reevaluando el aprendizaje en un mundo liderado por IA

¿Cómo se convirtió en académica?
Siempre quise ser profesora. Mi madre me contaba que, desde que tenía tres años, colocaba a mis muñecas en fila contra la pared y hacía que era su profesora. Siempre he disfrutado explicando las cosas a la gente y siempre he creído que acabaría enseñando en una escuela de preescolar. Incluso en mis vacaciones del colegio o de la universidad, trabajaba como profesora de apoyo a media jornada para ayudar en los colegios, y lo disfrutaba enormemente.Aunque mientras estaba en la universidad, me acabó fascinando la investigación. Más o menos una semana después de mis exámenes finales, el jefe del departamento me llamó y me dijo: «Queremos patrocinar tu doctorado, y que una vez finalizado trabajases con nosotros. ¿Te gusta la idea?» Me encantó profundamente el concepto de poder combinar enseñanza e investigación.
¿Por qué se unió al Consejo Asesor Educativo de Nord Anglia?
Fue por diversos motivos. Primero, como parte de mi investigación he estudiado a estudiantes que atienden colegios internacionales y que crecen en comunidades fuera de sus países. He visitado el Colegio británico de Guangzhou, que forma parte de la red de Nord Anglia y hace tiempo que estoy interesada en el fenómeno de «niños de la tercera cultura», cómo se desarrollan y aprenden. Así que he visto esta como una gran oportunidad de profundizar mi conocimiento y espero contribuir con algo relevante en esta área.El segundo motivo es que Nord Anglia es una red enorme de colegios y lo digo en el mejor sentido de la palabra. Hay tantos colegios dentro del sistema, que si se desarrolla una buena práctica en uno de ellos, existe el potencial real de que tenga un impacto más extenso en toda la red. Si como miembro del Consejo, puedo desempeñar un papel en ese efecto multiplicador, sería increíblemente gratificante.
También quería ayudar a salvar el paso entre el bachillerato y la universidad, tanto con prácticas en universidades que pueden adoptarse en el bachillerato o viceversa. Sería satisfactorio contribuir a ese aprendizaje y crecimiento compartido.
Acaba de impartir una serie de conferencias sobre el futuro de las universidades y comentaba cómo deben cambiar dramáticamente para mantenerse relevantes en un mundo con IA generativa y con una población longeva. ¿Opina lo mismo sobre la educación de primaria y secundaria?
Totalmente. Déjame que empiece revisitando un punto que hice estas conferencias. Tenemos que cambiar nuestro enfoque más allá de la estricta «inteligencia cognitiva» y hacer más énfasis en otras áreas como las inteligencias corporal-cinestésica, interpersonal e intrapersonal. Todas son esenciales y no puede esperarse que sean desarrolladas cuando se entra en la universidad. Tienen que ser nutridas durante la educación del individuo desde temprana edad.
De hecho, diría que actualmente las escuelas están haciendo un mejor trabajo apoyando estas áreas que las universidades. Por ejemplo, muchos colegios siguen priorizando la educación física, que agudiza la inteligencia corporal-cinestésica, algo que las universidades a menudo descuidan, lo cual considero una verdadera pérdida. Si vamos a vivir más años y contribuir de forma significativa en la sociedad y en la economía, mantener nuestro bienestar físico, emocional y social será crucial. Esos cimientos deben crearse pronto.
Los colegios proporcionan un entorno donde los jóvenes aprenden aptitudes de vida esenciales, como colaborar, gestionar conflictos y reparar las relaciones. Estas experiencias humanas son fundamentales, y los colegios desempeñan un papel clave ayudando a los estudiantes a gestionarlas.




