


En los colegios, solemos asociar el progreso con el movimiento constante: lecciones terminadas, evaluaciones realizadas, metas alcanzadas. Sin embargo, la investigación y la experiencia nos recuerdan que el aprendizaje significativo también depende del descanso, la reflexión y la renovación. Las vacaciones no son interrupciones en el camino académico; son esenciales para él.
Investigaciones en ciencias cognitivas demuestran que el descanso favorece la consolidación de la memoria y la transferencia del aprendizaje, permitiendo que el cerebro organice y fortalezca lo aprendido (American Psychological Association).
Cuando los estudiantes se alejan de las rutinas estructuradas, regresan con una mejor capacidad de enfoque, mayor creatividad y mejores habilidades para la resolución de problemas. Lo mismo ocurre con los educadores, cuya capacidad para enseñar eficazmente está estrechamente vinculada al bienestar y la claridad mental.

Más allá de lo académico, los descansos reducen el estrés y favorecen la regulación emocional, ayudando a los estudiantes a reconectar con la curiosidad y la motivación. El aprendizaje florece cuando las mentes se sienten descansadas y apoyadas.
En Saint George School, valoramos la excelencia y el equilibrio. Hacer una pausa no es tiempo perdido: es una inversión intencional en un aprendizaje más profundo y en el éxito a largo plazo.
Heidi Peguero
Academic Dean